ISSN: 2665-0398
Volumen: 1, Número: 02, Año: 2020
Pp.: 51-61
http://www.aulavirtual.web.ve
Tipo de Publicación: Ensayo
Recibido: 23//06/2020
Aceptado: 28/07/2.020
Autor: Leonor C. Dillon
Lic. En Administración Comercial
Msc. En Administración Financiera
Doctorado en Ciencias de la Educación
Universidad Yacambú
Barquisimeto- Venezuela
https://orcid.org/0000-0001-8832-5472
Email: leonordillon@gmail.com
LA FORMACIÓN DE INVESTIGADORES: MATERIA PENDIENTE EN LAS
UNIVERSIDADES VENEZOLANAS
Resumen
El presente abordaje teórico pretende atraer el interés de quienes gobiernan la universidad, para retomar la
oferta que, desde la misión, la compromete sobre el ¿qué? y el ¿quién?, en el fomento de la cultura de
investigación. Vinculando las funciones de docencia, investigación, producción y divulgación, se presta
atención al sistema científico y tecnológico que gestiona la investigación, lo que debería incluir el
acompañamiento y atención al investigador, así como su formación y estímulo. El recorrido teórico parte
de una mirada a la universidad, la cual en su complejidad involucra la sociedad en su conjunto, destacando
la atención a la importancia de educar, y en su seno promover la investigación, formar investigadores y
generar nuevos conocimientos, contribuyendo al saber y al desarrollo social, científico y tecnológico. La
revisión de materiales y la reflexión sobre los mismos concluye en que la formación de investigadores sigue
estando inconclusa en la universidad, sí como la producción y generación de nuevos conocimientos.
Palabras Clave: Formación, Investigadores, Universidades.
THE TRAINING OF RESEARCHERS: PENDING MATTER IN THE
VENEZUELAN UNIVERSITIES
Summary
The present theoretical approach aims to attract interest to resume the offer that the mission commits the
university to about what? and the who? in promoting the research culture. Linking the functions of teaching,
research, production and dissemination, attention is paid to the scientific and technological system that
manages the research, which should include support and attention to the researcher, as well as their training
and encouragement. The theoretical journey starts from a look at the university, which in its complexity
involves society as a whole, highlighting the importance of educating, and promoting research, training
researchers and generating new knowledge, contributing to knowledge and to social, scientific and
technological development. The review of materials and the reflection on them concludes that the training
of researchers remains unfinished at the university, as well as the production and generation of new
knowledge.
Key Words: Training, Researchers, Universities
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Introducción
El interés por la educación es inestimable,
desde cualquier sector de la sociedad se observan los
esfuerzos sobre la atención a las nuevas
generaciones que se encuentran en el sistema
educativo, a fin de que desarrollen competencias y
en el tiempo, se inserten a la sociedad,
contribuyendo en el desarrollo y bienestar.
Desde la educación básica hasta la
universidad, se administra el aprendizaje y la
capacitación, contando con el apoyo de los recursos,
tecnologías e información, procurando la
generación del conocimiento e innovación; aspectos
que contribuyen con el confort y progreso. Se asoma
esta idea porque desde la escuela hasta la
universidad, nos encontramos en un proceso de
formación, lo cual hace al individuo un ser social.
Ahora bien, en el tránsito por el sistema
educativo y al incursionar en la formación
universitaria, se encuentra a un ser social con
expectativas de logro y deseos de superación, esto
por la premisa de que la educación promueve la
movilidad social. Simultáneamente, la Universidad
como comunidad de intereses, tiene como tarea
aportar soluciones a los grandes problemas que se le
plantean desde lo social, político, económico,
cultural y tecnológico entre los de mayor relevancia.
Es así como la universidad en su rol
protagónico debe propiciar la cultura, la ciencia y
como misión fundamental dirigir sus actividades en
crear, asimilar y difundir el saber mediante la
investigación y la enseñanza.
Se da por hecho que el investigar es parte de
la naturaleza humana, y su accionar se encuentra en
cualquiera de las manifestaciones y áreas de la vida
del individuo; sin embargo, el conocimiento en la
cual se requiere profundizar como conocimiento
científico y tecnológico, se da en mayor medida en
la universidad.
Así que, para este desarrollo teórico, el
fomento de la investigación y por ende la formación
de los investigadores, se centra en la universidad
y en los procesos de utilidad para su
emprendimiento desde esta casa de estudio, lo cual
va a permitir agregar valor al tema en particular.
En este contexto, las universidades
venezolanas tienen en su estructura el cumplimiento
de las funciones, que van desde la más natural, que
es la docencia impartida en las diferentes áreas del
saber por la comunidad académica que hace vida en
ésta. En la docencia, como función, se reflexiona en
su eficacia, porque es la que ha venido cumpliendo
a lo largo de su historia, sin embargo, es menester
interrogarse sobre ¿cuál ha sido el comportamiento
de la función investigación?, a lo cual le acompaña
la producción y comunicación de los productos
científicos.
En este transitar se propone incursionar en la
temática sobre la formación-capacitación docente
en materia de investigación, partiendo de la
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experiencia y abordando leyes, documentos,
investigaciones y artículos que se han ocupado del
tema de la formación de investigadores.
Desarrollo
En la sociedad latinoamericana, la universidad
ha sido símbolo de desarrollo y entre las diversas
interpretaciones, se encuentra la de Marín (2016),
quien al referirse a la universidad latinoamericana,
expresa que diferentes miradas y visiones dejan
evidencia de que entre las exigencias de las fuerzas
internas y externas que la constituyen, destacan los
conocimientos útiles para una economía de
mercado, de lo cual comenta que en función de esto,
la universidad abandonaría la enseñanza de
conocimientos y saberes humanísticos y
críticos, supliéndolos por la adquisición de los
nuevos “conocimientos”, llamados competencias,
más cercanas al mundo laboral, para lo cual tendría
que adecuar el currículo a la economía de mercado.
Así mismo, un comentario de interés de la
autora que contribuye al tema en desarrollo es que
“la formación investigativa en universidades
implica, por una parte, la actividad productiva
de sus grupos de investigación, la integración de
la docencia y la investigación para desarrollar
capacidades para producir resultados visibles y
relevantes socialmente”, lo cual se vincula con dos
de la funciones que son inherentes al desempeño
del profesor universitario, como es la docencia e
investigación.
Ahora bien el establecimiento de la misión y
objetivos que compromete a la universidad sobre el
¿qué? y el ¿quién?, en el fomento de la cultura de
investigación, es un aspecto de interés en cuanto a
la realidad que se evidencia en estas casas de
estudio, tal como en la Universidad Simón Bolívar
(USB) que declara en su misión la transferencia de
la labor investigativa en soluciones y respuestas a la
demanda social; en los objetivos de la Universidad
Central de Venezuela (UCV) se destaca el fomento
de la investigación de nuevos conocimientos para el
progreso humano, social y para el desarrollo
independiente; por su parte la Universidad Católica
“Andrés Bello” refiere que sus actividades se
dirigirán a crear, asimilar y difundir el saber
mediante la investigación y la enseñanza formando
equipos profesionales y técnicos para el desarrollo y
progreso del país. Por su parte la Universidad
Yacambú, en su reglamento de investigación
expresa que se promueve la investigación,
diseñando programas con un enfoque investigativo
y con la participación activa de docentes y
estudiantes en las tareas de investigación.
Es indudable que, en teoría, la universidad
tiene presente en sus responsabilidades la función de
la investigación, ya otrora se indicó que la ciencia
modificaba la cultura a partir de la inclusión de
nuevos conocimientos introduciendo nuevas
prácticas. (Núñez, 1965); además considerando que
su papel es decisivo en la cultura de la investigación,
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por ello el más grande de los retos de la educación
superior en el siglo XXI debía ser el desarrollo del
talento, donde “su misión social se realice a través
de las funciones de la universidad, con la trasmisión
del conocimiento y la cultura, como aporte de
nuevos valores e ideas (Chitty La Roche, 1997,
p.119).
En la Ley de Universidades (2004), queda
expresamente señalada en el Artículo 3:
Las Universidades deben realizar una función
rectora en la educación, la cultura y la ciencia.
Para cumplir esta misión, sus actividades se
dirigirán a crear, asimilar y difundir el saber
mediante la investigación y la enseñanza; a
completar la formación integral iniciada en los
ciclos educacionales anteriores; y a formar los
equipos profesionales y técnicos que necesita
la Nación para su desarrollo y progreso. (p.1)
Al respecto, un interesante argumento sobre la
formación docente lo reseña Méndez (1993), quien
exponía que:
Aun cuando la universidad tiene políticas de
formación científica y pedagógica, becas,
años sabáticos, no hay una eficiente
gerencia…si el profesor no busca por
mismo la información, si no hace los trámites
nunca sale a formarsey entre la política y la
práctica no hay nada sistemático y la
formación deja de ser un problema
institucional. (p.75-76)
En este contexto se cita a Esté (1998), cuando
señala que el desarrollo de la educación superior en
las últimas tres décadas se caracterizó por ser un
proceso de acelerada expansión y progresiva
diversificación, basado en un proyecto
democratizador; sin embargo (acentúa la crítica) al
señalar que se descuidó lo académico y por ende la
Educación Superior perdel dinamismo necesario
para impulsar el desarrollo endógeno y autónomo, a
través de la innovación científica y tecnológica;
además constata la investigadora que un problema
permanente demostró ser la excesiva carga
académica que, en muchas universidades, impidió la
formación de los docentes y la investigación,
además del incumplimiento de los programas que
incluían la formación de investigadores. (p.138-
141).
Bajo esta premisa se entiende el valor que el
conocimiento científico tenía para la época, y esto
se corrobora con Albornoz (2000) cuando afirmaba
que la investigación científica se evaluaba a través
de programas, cita el Programa de Promoción al
Investigador (PPI), Programa de Estímulo al
Investigador (PEI), sin embargo, destaca que las
políticas debían estar adecuadas a la realidad, de lo
contrario, no se podría progresar en materia
investigativa, área donde se genera el saber que
produce bienes y servicios y que además ocasiona
crítica y reflexión de alto nivel. (p.90). Interesante
retomar al autor en su definición de las
universidades de investigación, al presentar la
taxonomía de las mismas.
Un breve recuento sobre éstas y las unidades
académicas que existían en el país, señalan al
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Instituto de Investigaciones Científicas (IVIC), el
Centro de Estudios del Desarrollo (CENDES), y
entre las universidades la Universidad Central de
Venezuela (UCV), Universidad Simón Bolívar
(USB), Universidad del Zulia (LUZ), Universidad
de Carabobo (UC) y la Universidad de Oriente
(UDO), todas ellas con tradición investigativa y de
donde se generaba la investigación científica
nacional con conexiones a redes nacionales e
internacionales.
En este contexto cabe preguntarse: ¿Qué tanto
compromiso tiene la universidad con la
transformación de la cultura de investigación en la
comunidad universitaria? ¿Qué tanto han cambiado
las condiciones de la universidad en materia de
investigación? ¿Qué tanto esfuerzo está haciendo la
universidad en la formación hacia la investigación?
Estas son inquietudes que atañen a la función
investigación en la universidad y que es pertinente
analizar desde diferentes perspectivas. Una de ellas,
la de Rodríguez (2000), quien considera que algunos
de los profesores universitarios realizan postgrados,
sin embargo, acota, no lo hacen respondiendo a una
política universitaria de investigación; por el
contrario, priva más el hecho del reconocimiento,
escalafón e incrementos de sueldos, quedando la
investigación circunscrita al trabajo de grado y
ascenso. (p.54) Sin embargo Moreno (2005),
presenta la Magna Charta un documento en el cual
se califica a la investigación y docencia como
inseparables a fin de que garanticen la búsqueda del
saber, además este documento expresa la libertad en
la investigación como principio esencial de la vida
universitaria, el diálogo permanente como parte de
impartir el saber, el cual se acrecienta mediante la
investigación y la innovación. (p.73).
En la disertación académica queda claro que
lo que distingue a la universidad es la capacidad de
propiciar el pensamiento crítico, ya que a partir de
la docencia se activa la inquietud por el
conocimiento, la búsqueda constante del saber
comenzando con la interpretación, a lo cual le sigue
el análisis y la evaluación y es acá donde el
individuo a través de las inferencias y explicaciones,
intenta llegar a la búsqueda de respuestas que le
plantea la realidad y es la investigación la que
emerge como práctica; sin embargo su desarrollo y
sustentación debe estar apoyado en políticas
institucionales y planes de formación que concreten
la oferta que hace la universidad en su misión.
En cuanto a la formación de investigadores se
tiene en cuenta que muchos quieren hacer ciencia,
sin embargo la realidad objetiva conspira con los
deseos y la subjetividad; la carga académica
justifica una docencia de alta responsabilidad; las
estructuras para investigar se tornan rígidas y
complejas; los tiempos de entrega y los arbitrajes
en la constante investigativa se convierten en el
obstáculo y el mismo aspirante a la carrera de
investigación se auto justifica en un cúmulo de
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sensaciones, pasiones y objeciones de una aparente
realidad. Estas impresiones llevan a considerar
¿cuál es el objetivo del proceso de investigación?
Indudablemente que la voz universitaria
expresa que es la generación de conocimiento
científico, la producción científica de nuevas ideas
que se espera conduzca a la búsqueda de soluciones
a problemas que surgen de la realidad académica,
económica, social entre aquellas que sean de interés
investigar.
Una consecuencia visible es el lento avance de
la ciencia y la tecnología en el país y la limitada
producción científica, evidente en la producción de
patentes, la edición de libros, revistas y
publicaciones en general, así lo reseñaba Albornoz
(2006), cuando al hablar de la producción del
conocimiento señala que en el mundo capitalista
esta producción es superada por un grupo de 10
países que producen el 90% de las patentes(p.91),
y en cuanto a la producción académica de la
universidad venezolana, indica que es desigual
comparando las universidades autónomas en el
mayor nivel, las experimentales un nivel medio y los
demás componentes del sistema universitario tal
como los colegios universitarios y las instituciones
del sector privado representan niveles muy bajos.(p.
90 -92).
Es de hacer notar una experiencia que en la
materia refiere Rojas (2001) quien construyó una
propuesta teórica-metodológica sobre el proceso de
formación de investigadores; con su experiencia
como docente e investigador, reseña que a partir de
la aplicación sistemática en la enseñanza
aprendizaje de la metodología, se logró enriquecer
las estrategias didácticas pedagógicas que
mejoraron la problemática detectada. Detalla el
autor que los problemas que “enfrentaban algunos
de los estudiantes al realizar el trabajo de
investigación, se centraba en el diseño y en cada uno
de los procesos específicos de la investigación
científica” (p.17). A lo largo de su trabajo, el autor
hace referencia a las dificultades encontradas en el
proceso de investigación donde los estudiantes, de
cualquiera de los niveles en que se encontraran,
demostraron dificultades de comprensión y
seguimiento de la metodología, lo que a su modo de
ver, implicaba el abandono de esta responsabilidad
o en el mejor de los casos, la presentación de
contenidos con deficiencias en cuanto a la
rigurosidad metodológica.
Al respecto Rojas (ob.cit), deja claro que la
formación integral de investigadores, pasa por
entender que la investigación es un proceso en la
que está presente la realidad objetiva, donde la
interacción entre el sujeto y el objeto prevalece, al
mismo tiempo, el apoyo en teorías, procedimientos
y métodos le permitirá al sujeto investigador
culminar el proceso de forma exitosa con la
construcción de conocimientos, su producción
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intelectual y la divulgación de ese conocimiento
científico; que desde su punto de vista, es el medio
que permite la formación integral del investigador.
Una perspectiva diferente se encuentra en
Ugas (2007), quien se refiere a “la cosificación
académica” y se ubica en el obstáculo que
representa la metodología como una receta
convertida en la exigencia formal para resolver
problemas, lo cual define: orden, sistematicidad,
uniformidad, normas institucionales aunadas a
principios justificantes “de una metodología de la
investigación dictada por dadores de clase y no por
investigadores” (p.13), lo cual resulta de interés para
asumir una postura personal al respecto del
contraste entre los autores Rojas y Ugas. Dado que
el primero justifica la metodología y el segundo la
califica como una concepción reproductora que se
conduce por medio de etapas y una serie de pasos
que, además de influir en asumir posiciones
dogmáticas, no se corresponden con la
investigación, ni con el discurso resultante que, a
juicio del autor, “se considera legitimado y validado
por una lógica que impone una forma de pensar,
considerándola correcta” (p.13).
Entre las perspectivas al respecto de la
formación de investigadores o sobre el
conocimiento guiado hacia la investigación, se
encuentra a Balza (2008), quien destaca la
pertinencia del debate académico sobre la
construcción, difusión y aplicación del
conocimiento, con base en las líneas de
investigación como ejes de la formación doctoral en
Venezuela. Significa el autor que las “líneas de
investigación deben constituirse en potentes
instrumentos para gerenciar la investigación a través
de una red de áreas, programas y proyectos” (p.75),
a lo que se agrega, que se instauran como el medio
idóneo para estimular la producción intelectual,
teniendo como propósito el complejo andar y
desandar del aprendizaje en y para la investigación.
Esto al modo de ver del autor, debe estructurarse en
un contexto teórico tal que, siguiendo una
fundamentación epistemológica, un método, se
“asegura la validez y la pertinencia social del
conocimiento construido” (p.77).
Otra perspectiva se observa de Moreno
(2011), quien trabalas condiciones institucionales
que inciden en la formación de investigadores y
plantea la situación de los doctorados, de los cuales
valora las experiencias que en formación se logran;
sin embargo, cuestiona ciertas condiciones
institucionales que, a su modo de ver favorecen,
limitan o reorientan la posibilidad de formar
investigadores.
Es significativo mencionar que, en relación a
las condiciones institucionales, tales como la
organización, el currículo y los medios de impartir
la formación, no son determinantes, por el contrario,
según la autora:
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...los procesos y prácticas de formación que se
dan al interior de los programas doctorales,
aspectos que, a pesar de que no suelen ser
cuidadosamente detectados en las formas
vigentes de evaluación de programas de
posgrado, inciden de manera fundamental en
la calidad con que ocurren los procesos de
formación de investigadores en ese tipo de
programas. (p. 77).
Es notorio que lo subjetivo emerge en este
contenido y quedan de lado los indicadores, así
como la idea de que por ser investigador pudiera ser
un buen formador; no obstante, el acompañamiento
de un tutor comprometido puede garantizar la
formación de un investigador en procura de la
producción científica.
La visión de Padrón (2017), recoge aspectos
similares a los tratados anteriormente y comparte
sus ideas con Ugas (ob.cit), al señalar que la
Formación de Investigadores, que entiende como un
proceso, incluye aspectos de mayor relevancia que
la simple metodología, de lo cual asume una postura
crítica ante las inconsistencias que se producen en
las universidades con respecto a este proceso.
Enfatiza que los libros y manuales se utilizan como
la base del enfoque, sin embargo, señala que son
“recetas” que repiten los vicios particulares de esta
costumbre.
Otro aspecto de interés que destaca el autor se
refiere a la confusión en los tipos, enfoque y la
temática de la investigación; así mismo se interroga
sobre la certificación de docentes, jurados y
miembros de los Comités de Investigación,
argumentado que para viabilizar la investigación y
formar investigadores, quienes conducen la misma
deben, por naturaleza, hacer investigación. (2017,
p.33). Al referirse a la universidad, señala que ésta
debe contar con un programa de investigación que
fomente el tipo de investigación que se espera
realizar, en esto la cultura y el clima son
fundamentales para el involucramiento y
compromiso de quienes forma para investigar.
Los aportes de los referentes permiten
complementar con Dillon (2020), quien propone
para la Universidad Yacambú, un Plan de
Formación de Investigadores, (PFI-UNY), a partir
del Modelo de Diseño Instruccional ADDIE,
basándose en el desarrollo de cursos, a partir de una
planificación sistemática que coadyuve en la
formación y fortalecimiento de competencias de
estudiantes y docentes, cuya práctica académica le
conduzca a investigar, y así contribuir con la
producción científica esperada. Concluye señalando
que la pertinencia del plan se centra en que los
futuros investigadores accedan a una mejor
preparación para la investigación, como parte del
esfuerzo institucional para contribuir en la cultura
hacia la investigación, buscando modificar las|
conductas personales que, a juicio de la autora,
limitan el interés por investigar e incentivar el
esfuerzo de cambio requerido hacia el acto de
investigar.
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Postura conclusiva del tema
Ante los aspectos tratados, se tiene como
premisa que en la universidad el nculo
perfeccionado entre las funciones de docencia,
investigación, producción y divulgación, debe
prestar mayor atención al sistema científico y
tecnológico que en la universidad gestiona la
investigación esto, se espera, propenderá en la
mejora de la estructura y los componentes del acto
de investigar, incluyendo la capacitación, el
acompañamiento y la atención al investigador, así
como su formación y estímulo.
El recorrido teórico partió de una mirada a la
universidad, la cual en su complejidad involucra la
sociedad en su conjunto, destacando la atención a la
importancia de educar, y en su seno promover la
investigación, formar investigadores y generar
nuevos conocimientos, contribuyendo al saber y al
desarrollo social, científico y tecnológico.
Se concluye en que la universidad en su
conjunto, debe observar con mayor profundidad la|
compleja situación del proceso investigativo, en la
búsqueda de la mejora continua de la práctica
investigativa, a partir de la modernización y
actualización de sus estructuras organizativas en pro
de la investigación, procurando que el sistema de
relaciones sociales, económicas y humanas
despliegue el interés hacia el intercambio de saberes
y a la transferencia de conocimientos, con sentido
utilitario a la sociedad.
Es por ello que, esta mirada profunda es un
reto que se suma a la importancia de la formación,
donde debe prevalecer la innovación, la creatividad,
como valor agregado a la generación de nuevos
conocimientos que contribuyan con una producción
científica tal, que responda a los problemas que
plantean las diferentes variables que conforman el
entorno a la universidad.
Estos nuevos saberes permitirán la
sustentabilidad del quehacer universitario, y el
desarrollo social, científico y tecnológico le
adecuará a los nuevos y turbulentos tiempos que le
espera protagonizar. Por ello, entre las primeras
acciones que deben revisar nuestras universidades,
está la de asumir el compromiso de mejorar la
estructura de investigación y que la formación de
investigadores se convierta en una tarea cotidiana
que solape la tarea pendiente que todavía mantiene
con una sociedad que avanza a pasos en los cuales
se está quedando rezagada, en la contribución
eficiente a la producción y generación de nuevos
conocimientos.
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