Introducción
La investigación es una herramienta
generadora de conocimiento, aunado a esto, la
investigación es un mecanismo natural de
indagación presente en la humanidad, dado que
permite nutrir el estado del arte. Ante tal
circunstancia, siendo la investigación un puente
esencial entre lo conocido y por conocer, el
incremento de saberes se proyecta en la sociedad
para acrecentar el conocimiento y con ello, dar
respuestas a necesidades latentes. Dado que la
investigación es una necesidad del ser humano, la
comunidad científica echa mano de las capacidades
de todo investigador, porque contribuye a la
formulación y generación de ideas o soluciones a los
fenómenos planteados. De ahí que el investigador
al formular un proyecto de investigación deba,
esencialmente, conocer o determinar en qué
paradigma se sitúa, porque tal como lo refieren
Guba y Lincoln (1994), “no se puede entrar al
terreno de la investigación sin tener una clara
percepción y conocimiento de qué paradigma
direcciona la aproximación que tiene el investigador
hacia el fenómeno de estudio”. Esto quiere decir,
que la investigación para ser un todo coherente debe
preservar la ética y claridad científica que
manifieste el instigador, en tanto que si
consideramos, en común acuerdo con la comunidad
científica, el paradigma es una representación
teórica, o una vía de apreciación y comprensión del
mundo real, que un grupo de científicos adopta. En
otras formas de pensar, un paradigma se asume
como un camino coherente y cohesivo que definen
la orientación, los presupuestos o acciones a
transitar en la ruta de producir conocimiento, o
como solemos llamar los científicos, hacer ciencia.
Asimismo, siguiendo lo referido por
Hernández (2010), en sus planteamientos sobre
Auguste Comte, como el precursor que bautiza el
nacimiento del positivismo con sus estudios, cuando
en 1849 publica su Discurso sobre el espíritu
positivo, influenciado por el filósofo francés Saint
Simon, quiénes desde entonces dan apertura a
transitar de la apertura del puente del gran
comienzo del paradigma positivista en la
investigación, también conocido como, paradigma
cuantitativo, empirismo lógico, empirismo analítico
o empirismo inductivo, respectivamente.
Los argumentos desarrollados y esgrimidos
por el filósofo Auguste Comte dan cuenta en sus
afirmaciones que solo el paradigma positivista o
positivismo podrá hallar las leyes que gobiernan no
solo la naturaleza, sino nuestra propia historia
social. Además con Comte (1965) y su postura, se
precisó que la teoría de la ciencia que sostiene el
positivismo se caracteriza por afirmar que el único
conocimiento verdadero es aquel que es producido
por la ciencia, particularmente con el empleo de su
método. En consecuencia, el positivismo asume que
sólo las ciencias empíricas son fuente aceptable de
conocimiento, según sus apreciaciones sobre el
conocimiento científico, así entonces, se reflexiona