posee limitaciones cuando obvia el entorno y el
impacto que este puede tener en la dinámica de
dicha organización y cada una de sus áreas, cuando
se observa a las organizaciones como sistemas
autopoiéticos, concepto que en un principio fue
planteado por Maturana y Varela (1973), de sus
trabajos sobre el comportamiento biológico y la
capacidad de los organismos vivos en su condición
de existencia y en la continua producción de sí
mismos, la autopoiesis en un principio se establece
como un invento en el campo científico, que supera
los conceptos de auto organización, morfogénesis y
retroalimentación, considerando la cibernética de
segundo orden, citando a Luhmann (2007), al
respecto expresa Betancour (2018):
Un sistema se puede concebir como
autopoiético o autorreferente, cuando al
estar constituidos por elementos, estos
autodeterminan una función,
adicionalmente las relaciones que entre
estos se establece se orientan
autoconstitutivamente. De este modo,
los sistemas autopoiéticos o
autorreferenciales siempre operan en
relación con el entorno bajo el criterio
de autocontacto. Se trata entonces de
una operación de carácter
autogenerativa, que se basa en la
clausura operativa (o autorreferencial)
del sistema (p.79).
Partiendo de estas premisas, la postura del
sociólogo Niklas Luhmann establece referentes
teóricos a la integración de la normativa para dar
solución a problemas que afectan la
autoorganización y la autoproducción de las
sociedades en contextos de contingencia y riesgo,
cuando establece la perspectiva autopoiética, traída
de un principio establecido por Maturana y Varela
(1973) desde la biología empírica, la constituye
alrededor de la distinción entre sistema y entorno,
bajo la condición de la posibilidad para el
sostenimiento del límite, el cual permite las
operaciones autorreferenciales, pero que a su vez
son recíprocos en la reproducción de otros sistemas
dentro del sistema originario, expresa Luhmann
(2007), citado por Betancour (2018):
Un sistema se puede concebir como
autopoiético o autorreferente, cuando al
estar constituidos por elementos, estos
autodeterminan una función,
adicionalmente las relaciones que entre
estos se establece se orientan
autoconstitutivamente. De este modo,
los sistemas autopoiéticos o
autorreferenciales siempre operan en
relación con el entorno bajo el criterio
de autocontacto. Se trata entonces de
una operación de carácter
autogenerativa, que se basa en la
clausura operativa (o autorreferencial)
del sistemal (p. 79).
Esta clausura operativa no debe confundirse
con cerrarse al entorno, para que se pueda establecer
un sistema autopoiético, debe considerarse
necesariamente el entorno y la reproducción de los
sistemas respecto a éste, lo que establece la
diferenciación, que no es más que la repetición de
sistemas dentro de los mismos sistemas (Luhmann,
1998; Betancour, 2018). De esta forma aparece otro
elemento de la Teoría General Social de Sistemas,
en adelante (TGSS) de Niklas Luhmann, respecto a
la autopoiesis y sistemas autorreferentes, se trata de