Tipo de
Publicación: Artículo Científico
Recibido: 11/08/2020
Aceptado: 17/12/2020
Autor:
Antonio José Villavicencio Moreno
Médico Cirujano. (ULA)
Postgrado
Ginecología y Obstetricia. (UNEFM)
Universidad de los Andes.
Facultad de Farmacia. (CEDIEG)
Mérida. Venezuela
https://orcid.org/0000-0001-8430-6338
E-mail: drajvillam@gmail.com,
ajvillavicencio@hotmail.com
GERENCIA AVANZADA APLICADA A LAS ASOCIACIONES
PÚBLICO-PRIVADAS (APP) DE ATENCIÓN A LA SALUD: ASPECTOS ONTOLÓGICOS,
EPISTEMOLÓGICOS Y AXIOLÓGICOS
Resumen
El presente
ensayo argumentativo tiene como objetivo revisar los aspectos ontológicos,
epistemológicos y axiológicos relacionados con la Gerencia Avanzada de los
servicios mixtos de atención a la salud, con enfoque en las asociaciones
público-privadas (APP), exponiendo los elementos que definen las bases,
conocimientos y los valores del constructo de la Gerencia destinada a estas
agrupaciones. Como consecuencia, la Gerencia Avanzada implica una
conceptualización que antepone al ser humano, como elemento esencial del proceso
de manejo de las organizaciones, mientras que las asociaciones
público-privadas involucran oportunidades para desarrollar entes que
aprovechen la eficiencia de la gestión privada en la contra prestación de
construcción de infraestructuras o prestación de servicios con función social,
como así lo representa, la atención a la salud. De allí, que existen elementos
direccionadores, tanto de tipo fundamentales como de valores, que identifican
el espacio dentro del sistema de atención de salud, conduciendo a la
eficiencia social y el manejo de recursos en las asociaciones público-privadas.
Palabras
clave:
Gerencia avanzada, asociaciones público-privadas, atención a la salud,
ontología, epistemología, axiología.
ADVANCED MANAGEMENT APPLIED TO PUBLIC-PRIVATE ASSOCIATIONS (PPA) FOR
HEALTH CARE: ONTOLOGICAL, EPISTEMOLOGICAL AND AXIOLOGICAL ASPECTS
Abstract
The present argumentative essay aims to review the
ontological, epistemological and axiological aspects related to the Advanced
Management of mixed health care services, with a focus on public-private
associations (PPA), exposing the elements that define the bases, knowledge and
values of the construct of the Management for these groups. As a
consequence, Advanced Management implies a conceptualization that puts the
human being before it, as an essential element of the management process of
organizations, while public-private associations involve opportunities to
develop entities that take advantage of the efficiency of private management
in the counter provision of infrastructure construction or provision of
services with a social function, as represented by health care. Hence, there
are guiding elements, both fundamental and value-based, that identify the
space within the health care system, leading to social efficiency and resource
management in public-private partnerships.
Keywords: Advanced management, public-private partnerships,
health care, ontology, epistemology, axiology.
La
Gerencia es una disciplina que representa la organización, planificación y
supervisión de los procesos, así mismo la gerencia actual es
avanzada por la comprensión profunda de los cambios sociales y humanos del
entorno en que estamos viviendo, de allí que su atención se centraliza en la
relación que pueda existir entre los individuos y las instituciones,
propiciando el desarrollo organizacional como alternativa para la
transformación de los sujetos y de las empresas.
En ese sentido, es
fundamental que el gerente realice funciones y conozca a plenitud su labor, con
la finalidad de garantizar mayores beneficios particulares y colectivos. Además, este campo del conocimiento gerencial, se
fundamenta en el supuesto de vincularse con la asunción de nuevas prácticas de
gestión, basadas en habilidades sociales novedosas, partiendo de la premisa
donde se ubica al ser humano como un ente eminentemente social. Ahora bien, el
planteamiento de principios hecho para la gerencia avanzada, corresponde ser
aplicada a diversos campos de desarrollo y de atención.
Así, entre las diversas
áreas de desarrollo y atención, se encuentra el de las ciencias de la salud,
el cual presenta una gran riqueza de relaciones, con enfoque de analizar los
aspectos vinculados con la atención de salud, y en forma particular, sus
fuentes de financiamiento, con el objetivo final de desgranar las ventajas de
implementar asociaciones público-privadas de atención a la salud en centros
hospitalarios.
Se puede señalar, que para
la gerencia involucrada en el área de la salud implica poseer competencias
desarrolladas para asumir este rol y una gran responsabilidad debido a que
allí converge la vida de las personas, así como las decisiones que resulten de
ella; influirán en el resto de la organización y la comunidad.
Así pues, a las funciones y
competencias inherentes de la gerencia correspondiente a la salud, le
corresponde ejercer una planificación donde se establezcan las prioridades con
la definición de los objetivos a alcanzar, sin olvidar identificar las sendas
necesarias para el logro de estos. Hay que hacer notar que para este beneficio
debe existir una organización donde se defina e identifique los departamentos,
el personal y se asigne funciones y responsabilidades a cada uno.
Considerando entonces que
la gerencia destinada a la salud, debe establecer estrategias que colaboren al
desarrollo del talento humano involucrado y que ofrezca
además, atractivos para conservar el personal capacitado prestos
constantemente a evolucionar, por lo que le corresponde la responsabilidad de
controlar y verificar el desempeño de la organización para tomar las acciones
necesarias en caso de no cumplir con los objetivos.
Se puede señalar, que dentro de la gerencia existe una función específica que involucra la sociedad como fundamento ontológico, siendo una virtud propia de ella según el tipo de organización, con la exegesis de que las empresas hoy en día demandan ser profesionales garantizando que sus actividades generen un impacto positivo en la sociedad.
Por
otra parte, la gerencia social surge por el detrimento que se observa
actualmente, donde el origen de nuevas políticas y programas sociales
reconocen las necesidades de la ciudadanía de una forma eficaz y eficiente,
suscitando el alcance de un desarrollo social equitativo y sostenible.
Así lo determina Morales (2002), donde indica que el sustento ontológico de la gerencia está explícito por la necesidad de la organización y no como consecuencia del orden. Es allí donde radica el centro más profundo del asunto, no se trata de una reacción contra lo moderno, ni a favor de lo postmoderno, el ser en sí de la gerencia radica en la nueva visión paradigmática que se tiene de lo humano. Este ser no depende de la efectividad y eficacia del tratamiento del proceso, todo está supeditada a la calidad humana y a la sociedad que se construye.
Con respecto al beneficio que aporta la epistemología a los profesionales de la gerencia y cualquier otra área, cabe destacar que no solo se limita a realizar las funciones inherentes a su trabajo sino además debe conocer el porqué de sus labores en función de aportar mayores beneficios a la sociedad.
En cuanto, a los modelos axiológicos involucrados en la gerencia, estos edifican la dirección de una filosofía gerencial con criterios humanistas, exponiendo los valores organizacionales como la ética y la moral y orientando así la gestión empresarial.
La gerencia se define como el proceso a través
del cual se influye en los subordinados mediante mecanismos y actividades que
la organización provee, cuya meta principal es alcanzar los objetivos
previamente establecidos por esta. (Kotter, 1988, citado por Rubino). Se considera así que la función primordial de un
gerente es hacer de su organización una institución eficaz y eficiente.
Acerca de la gerencia de la salud en los
centros de atención pública y privada, es una de las áreas más importantes
debido que desde allí se organiza y lidera todo lo referente a las
prestaciones de servicio con alta responsabilidad, donde literalmente se influye en la vida de las
personas. Por lo que las decisiones tomadas por la gerencia influirán en toda
la organización y en la sociedad, lo que involucra tener desarrolladas
competencias claves que colabore a adjudicarse estas funciones.
Hay que hacer notar, que las habilidades que
debe poseer un gerente de la salud comienzan con la capacidad académica
inmanente a la autonomía, valores y visión, además supeditada a la empresa que
optimice la utilización de los recursos tanto materiales como económicos,
humanos y tecnológicos sin obviar los conocimientos; por lo que se requiere
profesionales competentes.
En el caso de las funciones que debe ejercer un
gerente de la salud, está la toma de decisiones fundadas en el análisis de los
riesgos y beneficios; además se debe fundar prioridades con objetivos bien
definidos mediante la planificación, vigilar el desempeño de la organización
por medio del control y organizar los distintos departamentos, designando
funciones y responsabilidades.
Además, esta gerencia de la salud debe estar en
la capacidad de capturar y conservar al personal indicado para cada puesto,
estableciendo estrategias que conduzcan al desarrollo del talento humano en la
organización. En esta capacidad también se involucra la de liderar y motivar
al personal, a investigar y actualizarse en los nuevos descubrimientos y
directrices para alcanzar las prácticas en los centros de salud.
Acerca de los sistemas de
gestión, se tiene que su propósito final es vincular las estrategias y
operaciones de la manera más efectiva, las cuales son cambiantes, en respuesta
a muchas presiones competitivas y estructurales, lo que es pertinente a las
nuevas realidades. Por ello, se requiere el estudio de sistemas de gestión
avanzado que tengan una determinada orientación e integren varias funciones e
iniciativas de gestión diferentes, siendo necesario introducir cambios
significativos en los sistemas y en la cultura organizacional, sobre todo, en
ambientes novedosos y volátiles (Bunce, Fraser &
Woodcock, 1995).
Se
puede señalar que la gerencia está relacionada e insertada en el marco de una
realidad histórico-cultural y a la dinámica transformadora que a ésta le
impone el hombre. Así el conocimiento tiene sentido y significado
históricamente válido, desde el ámbito ecológico, en la medida en la cual el
hombre se convierte en el centro de la gestión, y esto se logra a través de la
participación como referente axiológico y práctico dentro de una dinámica
organizacional.
En este sentido, se tiene
un campo de conocimiento en desarrollo y evolución, que parte de la
consideración de estudiar la gerencia en un sentido más amplio, con lo que se
cambia a la gerencia tradicional por una concepción de metagerencia
ecológica y emocional, mediante la adición, a los principios gerenciales
tradicionales, del manejo estratégico gerencial de las emociones del ser y de
sus valores éticos. En la concepción planteada, resulta fundamental el logro
de la estabilidad ecológica de sí misma y de su entorno, considerando que las
transformaciones nacen de la energía que tiene el hombre para trascender
(Torres, 2019).
Por lo que, para la
gerencia avanzada es crucial que el actor de ésta, además de cumplir las
funciones inherentes a su trabajo, también corresponde conocer el porqué de
sus labores, para así aportar mayores beneficios a su colectividad. Lo
planteado se vincula con la asunción de nuevas prácticas gerenciales, basadas
en nuevas prácticas sociales, que parten de la premisa según la cual, el ser
humano es eminentemente social. Entre las nuevas prácticas gerenciales, se
implican las propuestas modernas de mejora continua (Torres, ob.cit). Lo expuesto se enmarca en propuestas
organizacionales de mejora continua, como la gerencia de calidad total.
Ahora bien, resulta de
interés, manejar en forma gerencial, los sistemas mixtos de atención de salud,
debido a su rol de proporcionar dicha atención con financiamiento público y
privado lo cual, se fundamenta en la particularidad de observar cómo se presta
dicha atención en los distintos países del planeta Tierra, reconociéndose tres
modelos fundamentales: si se presta sólo con fondos públicos (por ejemplo, en
el Reino Unido), sólo con fondos privados (en Estados Unidos) o con fondos
mixtos (una gran mayoría de países, incluyendo Venezuela).
Así, es importante
considerar los modelos y estructuras organizacionales de los sistemas de
atención de salud, por cuanto aportan información relevante, en relación con
la dilucidación del carácter mixto de los mismos.
Al escudriñar y profundizar
en los sistemas latinoamericanos y caribeños de atención de salud, se tiene
que, según su estructura organizacional se pueden caracterizar en cuatro
bloques, según (Maceira, 2014):
1. Modelo público integrado, donde
se incluye al Caribe Inglés y Costa Rica. 2. Modelos segmentados típicos de la
región, con dos estructuras públicas paralelas a cargo del Ministerio de Salud
Nacional y el Instituto de Aseguramiento Social, donde se ubica Venezuela,
entre otros países del área (con una condición sui generis, desde aproximadamente el año 2004, que se puede
denominar como tener dos sistemas de salud en paralelo). 3. Público con
subcontratos, y 4. Intensivo en contratos entre subsistemas, donde se ubican
Argentina, Brasil, Chile, Uruguay y Colombia (p.8).
En todos estos
modelos se acompasa, casi siempre, en forma desintegrada y no cooperativa, un
sector privado de atención de salud.
En cuanto a la consideración
de contextos básicos y unitarios a la atención de salud, se tendrían los
hospitales, en función de ubicarlos en esquemas de prestación de atención de
salud mixta, es decir, con asociaciones público-privadas. En este sentido, la
inquietud mayor en el funcionamiento de dichos centros de salud, estaría en
relación con las fuentes de financiamiento del sistema de atención de salud,
surgiendo como inquietud básica, la deseabilidad de la existencia de sistemas
mixtos, para así determinar la búsqueda y el logro de equidad.
En concordancia con las
dimensiones ontológica, epistemológica y axiológica perteneciente a la
gerencia avanzada, donde se involucra el financiamiento mixto de la atención
de salud, especialmente con las vivencias en las asociaciones público –
privadas (APP), vale destacar el
aspecto ontológico, en referencia a que conforma la valoración de la
esencia del ser como objeto de estudio para el logro, tanto de conceptos
universales, como de leyes invariables y de principios aplicables a todo fenómeno.
Así, se tiene que la
ontología de la gerencia se puede direccionar a través de las siguientes
preguntas: ¿qué es una empresa o institución como ser?, ¿de dónde surge la
necesidad de la gerencia y quién gerencia? A partir de dichos
cuestionamientos, se derivan dos fundamentos: 1) la empresa o institución como
tal, que se desarrolla en un entorno externo, y 2) el individuo, el gerente
como motor de la misma.
Ambos fundamentos, se
vinculan al establecer que el gerente es el encargado en los momentos de veracidad,
de llevar a cabo la toma de decisiones relacionadas con los procesos
organizacionales; dichas decisiones, corresponden a la orientación hacia la
búsqueda de hacer más con menos, y de incrementar diferentes tipos de
utilidades (monetaria, espiritual o emocional) (Crissien,
2004).
A lo planteado, corresponde
desgranar aspectos referentes a la ontología de la gerencia moderna, como una
aproximación a la conceptualización de la gerencia avanzada, teniendo que su
esencia está en los aspectos de competitividad y productividad
empresarial-institucional, enmarcándose dentro de los nuevos retos del mundo
de los negocios.
Además de lo expuesto, se tiene que en la gerencia en forma general, existen un grupo de
seres humanos que hacen el oficio, quienes tienen un lenguaje común y
coherente; además, son conocedores de conceptos, técnicas y tecnologías
compartidas, con los que generan protocolos de acción ante situaciones
problemáticas (Crissien, ob.cit).
Lo planteado, le aporta
carácter audaz y novedoso a la gerencia, otorgándole sentido de
adelantamiento, anticipación; en fin, de aparecer en primer término.
En cuanto a la ontología de
las asociaciones público-privadas (APP), se carece de literatura que la
muestre; no obstante, existen algunos elementos que permiten realizar una
propuesta o acercamiento a establecer la esencia de dichas asociaciones. Así,
Yuan y otros (2018), realizaron una investigación titulada: “Modelando el
riesgo del valor residual a través de la ontología, para abordar la
vulnerabilidad del sistema de los proyectos tipo APP”, donde se tiene que los
proyectos de APP se han desarrollado globalmente, en función de satisfacer las
crecientes demandas de servicios públicos e instalaciones de infraestructura.
En dichos proyectos, se
presentan ventajas para lidiar con problemas como la falta de presupuestos,
tecnología y habilidades de gestión, por parte del sector gubernamental.
Además, en los proyectos de APP, por lo general, se cuenta con períodos de
concesión a largo plazo y son muy complejos, lo que conlleva a la aparición de
riesgos, que se miden a través del riesgo de valor residual (RVR), que es
mayor, cuando un proyecto se transfiere al sector público.
Otro aporte a la ontología
de las APP, lo realizan El-Gohary y otros (2006),
quienes llevaron a cabo un estudio titulado: “Gestión de partes interesadas
para asociaciones público-privadas”, donde se enfocan en los problemas que
presentan las iniciativas de APP en todo el mundo, siendo que la oposición de
las partes interesadas, se reconoce como la razón principal del fracaso en
varios casos de APP. En este sentido, se sabe que las aportaciones de las
partes interesadas son cruciales para el éxito de los proyectos de APP; siendo
un dominio de acción interdisciplinario que abarca muchas áreas (ingeniería,
sociología, psicología, mercadeo, entre otros campos). Por esta razón, se
requiere trascender la naturaleza fragmentada del conocimiento en el dominio e
integración de las disciplinas mencionadas, para que
de esta forma, los gerentes de proyecto lideren programas exitosos de
incorporación e involucramiento de las partes interesadas.
El último aporte
pertinente, para la ontología de las APP, es proporcionado por Abimbola y otros (2017), quienes realizaron una revisión
sistemática sobre la ontología institucional de la integración de principios
de sostenibilidad en los proyectos de infraestructura de las APP.
De hecho, los autores
reportan que en los casos revisados, encontraron
principios recurrentes sobre la conexión de las APP y la sostenibilidad, donde
la relación calidad-precio constituye un factor clave para las APP. Así mismo,
se encontró un vínculo entre el apoyo regulatorio marco y el logro de
resultados de desarrollo sostenible, en los proyectos de infraestructura de
APP, debido a que se busca establecer, proteger e incentivar las asociaciones
entre los sectores público y privado.
De los tres últimos
párrafos expuestos, se colige lo esencial que son para la existencia de las
APP, los tres siguientes elementos: la sostenibilidad, la gestión de las
partes interesadas y el valor de riesgo residual; dando respuesta a la
pregunta de carácter ontológico: ¿Qué es una asociación público-privada?
A
saber, Public Private Partner Ship (PPPPLRC) (2017),
indica en líneas generales que:
Una asociación
público-privada se refiere a un acuerdo entre el sector público y el sector
privado en el que parte de los servicios o labores que son responsabilidad del
sector público es suministrada por el sector privado bajo un claro acuerdo de
objetivos compartidos para el abastecimiento del servicio público o de la
infraestructura pública (s/p).
Lo cierto es que no hay
una definición extensamente aceptada sobre qué significa una asociación
público-privada (APP). Comúnmente, no incluye contratos de servicios ni
contratos llave en mano, ya que estos son considerados como proyectos de
contratación pública, o de privatización de servicios públicos en los que
existe un rol continuo y limitado del sector público.
Para la ontología de la
atención de salud, se tiene la investigación de Dieng-Kuntz
y otros (2006), quienes modelan la esencia de los conocimientos sobre medicina
general o medicina especializada en las redes de salud, en función de
identificar el vocabulario conceptual común a los actores de una red de
atención médica y de salud.
Dicho vocabulario esencial,
corresponde repartirlo en tres puntos de vista: organizacional, cognitivo y
tecnológico. Donde la organización que es constituida por una red de atención
médica, se puede considerar como una empresa virtual, con una estructura
bastante informal, con miembros que se constituyen en una comunidad reunida
por un objetivo común es decir, ofrecer la mejor
atención médica y seguimiento para los pacientes.
Desde el punto de vista
cognitivo, implica que los miembros de la red de atención de salud, se
construyen una representación mental del caso del paciente, con el apoyo del
modelo SOAP (regla nemotécnica para reconocer o establecer: aspectos
subjetivos o síntomas, elementos objetivos o signos, análisis tipo
epicrisis-diagnóstico y planes de tratamiento), todo ello relevante para el
razonamiento médico, y con la herramienta QOC (pregunta-opciones-criterios;
por sus siglas en inglés), para representar el diagnóstico y las decisiones
terapéuticas. Y en el punto de vista tecnológico, se utiliza la tecnología
semántica con o sin apoyo de la Web.
Asimismo, se tiene la
ontología de la salud, para lo cual, corresponde valorar el sentido originario
de la salud, el cual quedó velado cuando surgió la medicina, debido a que se
posibilitó la medicalización de la vida. Por lo planteado, se requiere
recuperar la esencia de la salud, desde la existencia humana, incluso aun, con
la connotación de finitud que tiene el ser humano.
En este sentido, al
realizarse un análisis hermenéutico de la salud, se le reconoce como un modo
de ser, donde ser-sano, estar-sano y saberse-sano son dimensiones
existenciales, que le otorgan la posibilidad al hombre, de incluirse en el
mundo de la vida, rehabilitando su autoconciencia de la salud, como un
fundamento esencial y vivencial para comprender la responsabilidad de vivir (Rillo, 2008).
En cuanto al desarrollo epistemológico
de la gerencia, implica la consideración del proceso de la práctica científica
en sí misma, mediante la provisión de fundamentos para el conocimiento
científico con estándares normativos para la metodología y las teorías que
permiten evaluar el conocimiento; todo ello, para garantizar y legitimar una
racionalidad científica, como capacidad de razonamiento, en las decisiones y
acciones que se toman.
Lo planteado, implica
reconocer que existe una metodología para adquirir los conocimientos, que es
tan o más importante que los mismos conocimientos. Así, de lo esbozado, se
resume y destaca la importancia de adherirse a determinadas teorías que se
consideran como conocimiento legítimo y garantizado, para asumir un compromiso
epistemológico (Viaña, 2018).
En este sentido, la
comprensión de la realidad y la naturaleza de las disciplinas gerenciales, en
términos de la investigación y la praxis, señala la importancia de asumir una
perspectiva epistemológica dialógica, en función de otorgarle una
identificación objetiva y relativa. Así, dicha orientación dualista en el
desarrollo de las ciencias gerenciales, le confiere
por una parte, características de categoría cognitiva básica con orientación
dura, neopositivista, sistemática y funcional, y por la otra, una orientación
suave, humanista, interpretativa y hermenéutica.
En efecto lo indicado, se
asume en la práctica gerencial, al considerar las perspectivas de
investigación gerencial, bajo una visión de principio de complementariedad de
enfoques, entre métodos cuantitativos y cualitativos, donde, en una misma
investigación, se pudieran aplicar un enfoque y después el otro, de forma casi
independiente; por ejemplo, tomando decisiones gerenciales sobre la base de
contar con información cuantitativa, la cual, a su vez, sirva para reforzar la
perspectiva cualitativa del comportamiento organizacional (Viaña, ob.cit).
Otro aspecto epistemológico
de interés, se vincula con el requerimiento de que los investigadores en
ciencias gerenciales, manejen, tanto los conceptos tradicionales, como los
conceptos emergentes de dicho campo del conocimiento. De esta forma, se puede
lograr una mayor y mejor comprensión sobre nuevos pensamientos, teorías y
tendencias gerenciales contemporáneas, para así determinar que existen muchas
formas de abordar la realidad organizacional, de manera que la praxis
gerencial a desarrollar esté influenciada por el discurrir histórico, teórico,
metodológico y epistemológico de diferentes y variadas áreas del conocimiento
(Viaña, ob.cit).
Otra configuración
epistemológica de interés sobre la gerencia, es aportada por Romero (2018), en
su libro: “Gerencia, Una paradoja epistemológica”, donde plantea el
requerimiento de proponer una ruptura epistemológica para superar el modelo tecnoburocrático de la gerencia, debido a que con el mismo, se carece de posibilidad de producir
avances en el terreno del conocimiento.
Así, con el modelo en
referencia sólo se lograría que la gerencia se convierta en una metadisciplina centrada en un instrumentalismo que impide
la humanización del trabajo y la búsqueda de una rentabilidad social centrada
en la calidad de vida.
Por ello, para trascender
el carácter pragmático del taylorismo, que ha limitado a la gerencia a la
aplicación de técnicas para la reducción de costos de la fuerza laboral y el
uso intensivo de las operaciones en beneficio de la obtención de ganancias
particulares, se requiere la adopción de un paradigma humano productivo, como
alternativa viable para enfrentar la teleología productivista implícita en la
racionalidad tecno-burocrática que predomina hoy en día en la dirección
empresarial, mediante la incorporación de una nueva cultura organizacional con
sólidos valores, que afronten el carácter alienante del proceso productivo,
llevando adelante una integración dialéctica del saber técnico y del saber
social, en función de avanzar hacia una dimensión holística y cosmovisionaria, que vincule el desarrollo industrial con
el equilibrio ecológico y territorial (Salcedo, 2018).
En fin, la convergencia
hacia la propuesta de una epistemología de la gerencia avanzada, se vincula,
según Torres (ob.cit), con la orientación transdisciplinaria,
en función de superar la parcelación y fragmentación del conocimiento que
reflejan los disciplinarios particulares y su consiguiente hiperespecialización.
Así, esta solución de
conocimiento y saberes, permitiría superar la problemática relacionada con la
incapacidad para comprender las complejas realidades del mundo actual. De esta
forma, se tiene que la visión y acción transdisciplinaria permitiría
distinguir la multiplicidad de los nexos, de las relaciones y de las
interconexiones que constituyen el discurrir de los contextos globales
presentes.
Lo que se trata es de aproximarse a la realidad de la fundamentación ontológica de la Gerencia desplegando el para qué, para instaurar el soporte real en atención a los fines alcanzados y a la acción del ser social.
Tal como lo indica Olivares (2014):
Si la episteme es la que rige el proceso hermenéutico de la Gerencia comprendiendo la estructura y sus fines, se entiende que ella, de por sí, tiene un objeto de estudio. Se configura como una disciplina en atención al conocimiento al que responde y a los fines que persigue (p. 325).
De
cualquier manera, se puede establecer con seguridad y rigor el objeto habido
por esta disciplina y por su configuración social.
En relación con la epistemología
de las asociaciones público-privadas (APP), una referencia indirecta para su
comprensión, se tiene en la cibernética del conocimiento, que opera como una
geometría social e incorpora desarrollos teóricos para comprender las
alianzas, tal como lo son las APP.
Así, se tiene que en las economías globalizadas, los gobiernos pueden
tratar de mejorar su provisión de infraestructura social, mediante el
acoplamiento de corporaciones privadas con servicios públicos, produciéndose
de esa forma, las APP, las cuales presentan requerimientos de carácter
sistémico, así como patologías epistemológicas, que conllevan al desarrollo de
contradicciones éticas e ideológicas.
En este marco de
consideraciones, se sostiene la improbabilidad de que las APP funcionen, en
forma efectiva, en beneficio de la provisión social; y a pesar de ello,
persiste el uso de la provisión privada en la entrega de servicios sociales,
lo que pareciera tener una explicación ideológica (Yolles
& Iles, ob.cit).
Otra pista epistemológica
acerca de las APP, la aporta Ollague (2017), quien
realizó una tesis doctoral titulada: “Propuesta de un modelo empresarial de
alianza público-privada (APP), a través de los municipios para impulsar el
desarrollo socioeconómico de la provincia de El Oro, Ecuador”, en la cual se
plantea que la dirección de organizaciones se debe concebir como una actividad
multidisciplinaria, en el contexto de ser sistemas abiertos, que se encuentran
influenciados por el entorno en el que se desarrollan.
De allí, si dichas organizaciones
surgen de la asociación de dos sectores que tradicionalmente han diferenciado
sus propósitos, la tarea luce ser dificultosa, aun cuando el objetivo común de
la búsqueda de bienestar, puede contribuir a romper las barreras de
dificultad, que quizá sea para unos pocos, en el caso del sector privado; y,
para muchos, en el caso del sector público.
En conjunto, la dicotomía
público-privada se origina al reconocer que existe una marcada distinción
entre la sociedad civil y la administración pública, donde, según la
concepción racional weberiana, el Estado gobierna únicamente la sociedad, sin
el requerimiento de su colaboración para gobernar.
Y en este sentido, se
establece una dicotomía de accionar, en la cual, bajo el concepto de
jerarquía, los gobiernos asignan recursos, mediante actos legislativos y
sentencias, dictando regulaciones, imponiendo multas y recaudando tributos. No
obstante, los mercados asignan recursos, sin planificaciones previas, ni por
órgano supremo, sino a través de decisiones individuales (Ollague,
ob.cit).
En cuanto al estudio
epistemológico de la atención de salud, se muestra como un campo complejo de
abordar, por tener muchas aristas a considerar. Por ejemplo, se presentan
aspectos inmanentes al tipo de atención que se presta, el manejo de datos y su
vinculación con la salud pública.
Justamente, se observa que
la atención médica contemporánea está aumentando en complejidad y carece de
una comprensión unificadora en términos epistemológicos, metodológicos y de
objetivos. En este sentido, se reconoce la existencia de una falta de
coherencia conceptual en las definiciones, como la Atención Centrada en el Paciente
(ACP), el cual tipifica la discordancia de todo el sistema, siendo necesario
contrastar dicho tipo de descripción fragmentada, con las herramientas
relacionadas con su origen y con el de otro constructo, que se denomina Atención
Centrada en las Relaciones (ACR).
Como resultado del
contraste planteado, se identifica una conexión explícita y elaborada entre la
ACR, con una base epistemológica definida, como una característica distintiva
de dicho constructo, demostrándose además que dicha base epistemológica hace
posible el reconocimiento de alineamientos entre la ACR y otras construcciones
teóricas desarrolladas en forma independiente. Entre las mismas, se destacan
la praxis reflexiva de Schon, la teoría de Nonaka
sobre la creación de conocimiento organizacional y la metodología de
investigación de síntesis realista.
Por tanto, se enfatiza la
existencia de una serie de principios relacionales comunes entre los dominios
y los constructos mencionados, en conjunto con aspectos epistemológicos
comunes. En definitiva, se presenta a la ACR, no como un "antídoto"
a los dilemas epistemológicos identificados, sino como un ejemplo que destaca
el valor y la importancia de la identificación explícita de las premisas y los
supuestos subyacentes a los enfoques para la mejora de los sistemas de
atención médica y de salud, haciendo hincapié en el valor potencial de
identificar las afinidades epistemológicas entre campos y disciplinas
dispares.
Con respecto al vínculo axiológico
entre la gerencia avanzada y su formación, con la solicitud y financiamiento
mixto de la atención de salud, con énfasis en las asociaciones
público-privadas (APP), es relevante mencionar al campo axiológico en relación
con la filosofía de los valores, como una rama de la filosofía contemporánea,
que se encarga del estudio de lo valioso para el hombre, mediante el análisis
de los principios bajo los cuales se juzga si algo lo es o no. Es decir, se
relaciona con la teoría del valor, en función de establecer la ciencia de lo
valioso (Varela, 2019).
El anterior autor, valora
el aspecto axiológico, en relación con la gerencia avanzada, generando un
proceso de reflexión sobre el pensamiento filosófico de Enmanuel Levinas y su postura sobre el humanismo, como base
axiológica de la gerencia avanzada, tomando como marco teórico, la teoría
general de los valores.
En este discurrir, la misma
autora de la investigación documental concluye que el gerente debe tener un
sistema de valores integral, en función de proporcionar importancia, tanto a
la dimensión subjetiva, como a lo objetivo, como valor de la acción gerencial.
Así, en esta propuesta axiológica, se plantea que el humanismo debe ser el
valor central de la gerencia, lo que lo invita al reconocimiento del otro;
que, en este caso, son los empleados, los clientes y el entorno, como parte
relevante de la praxis organizacional, bien sea de carácter empresarial o
institucional (Varela, ob.cit).
En cuanto a la axiología de
la figura que conforman las APP, representa una formulación sin desarrollo
uniforme, cuya interpretación como valor, la vincula con el objetivo y
necesidades de la asociación, donde priva el concepto sobre el interés
público. Es decir, se relaciona con la consecución de un objetivo específico,
por ejemplo, la ejecución conjunta de un proyecto por una entidad pública y un
socio privado, construyendo un elemento específico de infraestructura o de
prestación de servicios (carretera o atención social), que da respuesta al
bien común de una sociedad entera, entendida como un cuerpo social,
trascendiendo el interés del Estado en sí mismo (Szydzik,
2018).
Otro añadido al punto en
estudio, se relaciona con el artículo científico de Machmud
y otros (2018), que se denomina: “Papel de la asociación público-privada en
Java Occidental, Indonesia”, donde expone que los aspectos axiológicos de las
APP, se centran en los beneficios que trae la cooperación a la acción
administrativa del gobierno, en función de mejorar su desempeño, en la
implementación de las tareas de desarrollo y servicio comunitario.
Así, se revela la
versatilidad de las APP, como instrumento de política, que está guiado por
motivaciones axiológicas, de elección ideológica y elección basada en valores,
donde la presencia de justificaciones ideológico-normativas en el discurso de
funcionarios locales electos en procesos democráticos, patentiza la
utilización del modelo de las APP. En forma explícita, se tienen
justificaciones mediadas por el acceso a los mercados, la aspiración de una
mejor gobernanza y la complexión política del proyecto (Villeneuve, 2014).
Es relevante tener en
cuenta, que al valorar un constructo como el que representa la asociación
público-privada (APP), corresponde identificar aspectos de conciencia
jurídica, ideología jurídica, fuentes del derecho, hermenéutica legal, régimen
político y metodología de redacción legal, entre otros aspectos. Por ello, se
requiere supervisar la correlación entre las formulaciones que tiene un
determinado sistema legal nacional en relación con la conceptualización de las
APP, existiendo el caso que pudiera no existir dicha figura en la legislación
nacional, por lo que sería necesario elegir y legislar sobre formas
extranjeras de APP, como serían los casos de Rusia y Venezuela (Popov y otros,
2017).
Finalmente, corresponde
revisar la axiología de la atención de salud, señalando que la misma,
contentivamente, se encuentra incluida dentro del campo de la axiología
médica, como disciplina científica. Así, la medicina basada en valores se
puede interpretar en términos económicos, como la medicina que ofrece el mayor
beneficio por un costo dado.
No obstante, los valores
tienen otro significado en filosofía, refiriéndose como compromisos básicos
que justifican juicios, creencias y prácticas, tanto en niveles comunitarios y
personales. Es relevante estimular la exploración empírica de los valores, en
función de obtener la construcción de una base teórica para el cuidado de la
salud, así como un marco para la práctica, investigación y educación médica
(Little y otros 2012).
Un marco de inicio para
estudiar los valores en medicina, parte de reconocer la existencia de tres
valores fundamentales en todos los pueblos del planeta Tierra, a saber:
supervivencia, seguridad y florecimiento; todos los cuales, se expresan
mediante conceptos, sistemas, principios y prácticas, que pueden diferir
sustancialmente de una cultura a otra. Por esta razón, los dilemas éticos
existentes se pueden entender mejor, aun cuando puedan permanecer sin
resolverse; por ello, se debe señalar que las diferencias inherentes a los
dilemas éticos de la medicina, se relacionan con la forma en que los valores
son expresados en las culturas, particularmente, en las sociedades pluralistas
(Little y otros, ob.cit). En este sentido, lo ideal
es propiciar acuerdos sobre los valores fundamentales, bajo una dialéctica que
implique el involucramiento en discusiones con individuos o grupos con
diferentes preferencias
Cabe destacar, que la
atención de salud basada en valores tiene fuertes reclamos de un estado lógico
previo como justificación para toda organización de atención de salud, y la
medicina basada en valores (MBV) es parte de este dominio más amplio. Aceptar
la MBV es aceptar diferencias sutiles e importantes, en la conducta de la
práctica médica, la investigación médica y la educación médica. La medicina se
justifica por los valores que asignamos a las necesidades fundamentales de
supervivencia, seguridad y florecimiento. Su telos o
propósito virtuoso, es el bienestar que proviene de la curación, el cuidado,
el apoyo y el consuelo, en el dominio de la enfermedad. La enfermedad, la
edad, el dolor, la discapacidad, el trauma, la enfermedad mental, todo se
encuentra dentro de los límites de la medicina. (Pieczanski
y otros, 2010). Estas amenazas y desafíos existenciales nos afectan a todos en
algún momento de nuestras vidas
Así, se tiene que los
servicios de salud son especificidades culturales que cubren expectativas, como por ejemplo, cuando ocurren desastres naturales, donde
los países desarrollados envían equipos médicos y asistencia médica, así como
alimentos, agua y refugio. Con lo que se valora la vida, el bienestar y el
posible futuro. Por ello, se puede establecer que se mide la cultura, en
parte, por el acceso que permite a la atención médica. (Pieczanski
y otros, ob.cit). Es este apego a los valores
fundamentales lo que justifica la medicina y da sentido a los esfuerzos
realizados para buscar evidencia que pueda mejorar los servicios.
Por lo tanto, los valores
tienen una demanda mucho más fuerte de ser llamados bases para la medicina y
la atención médica en general. Se merecen un examen más detenido. Son
complejos y vale la pena entenderlos en su complejidad y riqueza. Así,
corresponde elogiar la formulación de valores de la medicina y salud, como un
medio para comprender y explicar lo que se entiende por MBV, en función de ir
más allá de una combinación de valores y preferencias, incluso, trascendiendo
el ejercicio digno de intersubjetividad entre el médico y el paciente. Las
prioridades, preferencias y elecciones deben ser manifestaciones de valores en
acción, sin que la MBV reemplace a la ciencia y la evidencia de la medicina,
con una vaga noción humanista.
Por el contrario, el
estudio de los valores en el campo de la medicina y de la salud, corresponde
retenga de la ciencia y la evidencia en su totalidad, porque los valores
fundamentales que respaldan el esfuerzo médico y de salud, justifican los
refinamientos en la ciencia y la evidencia (Pieczanski
y otros, ob.cit).
Ahora bien, la visión de
los valores en la atención de salud, es relevante vincularla con la
organización de la atención médica, como un aspecto donde se trasciende lo
meramente técnico, para alcanzar ribetes éticos, que le otorga sentido, a la
intención declarada de la profesión médica, de preservar la salud y la vida de
las personas respetando su inteligencia, dignidad e intimidad. (Goic, 2004). Igualmente,
induce a los médicos a aplicar sus conocimientos, intelecto y habilidades en
beneficio del ser humano, enfermo o no
Así, en el accionar ético
de la organización de la atención de salud, se requiere que
en los sistemas de salud, las personas cuenten con cobertura de seguro, para
satisfacer las contingencias de salud, además, corresponde que la calidad de
los servicios prestados, sea satisfactoria. Para esto último, se resalta el
hecho de que las personas tienden a juzgar la profesión médica, de acuerdo con
la experiencia que tienen en su encuentro personal con médicos, trabajadores
de la salud, hospitales y clínicas (Goic, ob.cit).
De esta forma, surge la
interrogante, quién debe garantizar el derecho de los ciudadanos a una
atención sanitaria satisfactoria, que se responde con la comprensión
ideológica y accionaria, que debe ser la sociedad y sus líderes políticos, al
momento de decidir sobre un particular tipo de modelo, quienes tienen el mayor
peso en el logro de dicha garantía.
Por otra parte, dicho
modelo de atención de salud, incumbe basado en valores éticos y humanitarios,
con estricta adhesión de los médicos a los valores hipocráticos y a las normas
de la buena práctica clínica, así como a una actitud corporativa altruista;
todo ello, para mejorar la eficiencia del sector sanitario y reducir sus costes
(Goic, ob.cit).
En definitiva, es la sociedad, como
expresión de Estado, a quien le corresponde generar las condiciones, para que
las raíces éticas de la atención médica puedan influir en el funcionamiento
del sistema de atención de la salud. Así, toda Nación debe esforzarse por
brindar no sólo servicios médicos técnicamente eficientes, sino también los
mecanismos sociales que posibiliten una interacción humanitaria entre
profesionales y pacientes, donde prevalezca la amabilidad y el respeto (Goic, ob.cit).
Conclusiones
La formación en gerencia avanzada
comporta una extraordinaria oportunidad para el desarrollo ontológico,
epistemológico y axiológico, puesto que es un campo de conocimiento y acción,
que se encuentra en efervescencia de desarrollo, apuntando al requerimiento de
llenar muchos aspectos de su capacidad explicativa y predictiva, vinculándolo a
casos-eventos empíricos, como lo sería el de los modelos mixtos de
financiamiento de los sistemas de atención de salud, con énfasis en la
conformación de asociaciones público-privadas (APP).
La gerencia moderna ha caído en un
cisma donde requiere de gerentes líderes y capaces de administrar la gestión,
mediante la formación y capacitación de habilidades solicitadas en este nuevo
entorno. En tal caso, competencias sobre capacidad directiva y de inteligencia
emocional, son indispensables para desarrollarla, basándonos en la
competitividad y productividad empresarial.
Dado que la ontología es el arte y
la ciencia del Ser, la gerencia como profesión envuelve a los seres humanos
que realizan esta función, al efectuar la toma de decisiones involucradas en
los procesos organizacionales y enfocadas en la indagación de hacer más con
menos, así como acrecentar el beneficio monetario, espiritual y emocional.
Se enfatiza, que la interacción que
representa el ámbito socio-económico de la salud, tiene incidencia en las
estrategias políticas y sanitarias del Estado; estableciendo prelaciones de
mediación y regulación de los factores privados del área. De esta forma, se
identifica el espacio dentro del sistema, con el discurrir que conduce a la
eficiencia social y el mejor manejo de los recursos, los espacios de
financiamiento, aseguramiento, protección, gestión y prestación de servicios.
Cabe afirmar, que el sentido
originario que representa la salud nos guía al carácter ontológico, existente
y real del ser humano, como una capacidad estructural de toda forma de
existencia que conduce a estar sano, estar en el mundo actual. Así mismo, el
tiempo nuevo donde el gerente está supeditado a desempeñarse y manejarse en el
caos, aborda el pensamiento de la gerencia en su episteme, significado y
sentido medular, convirtiéndose en organizaciones inteligibles, transparentes
y comunicativas.
Finalmente, todo esto conlleva a cavilar
para que las organizaciones sean más eficaces, eficientes, efectivas, y más humanas,
identificando los valores y reconociendo las oportunidades y amenazas, pero
también las fortalezas y debilidades que el hombre posee.
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