
ISSN: 2665-0398
Volumen: 4, Número: 9, Año: 2023 (enero-2023 a junio-2023)
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La inteligencia contextual es aquella que va
adquiriendo los seres humanos con el pasar del
tiempo, las experiencias van creando una base de
datos de posibles resultados a eventos similares, el
contexto externo es el factor que juega un papel
preponderante en el análisis y toma de decisiones con
este tipo de inteligencia. Sternberg (1990), define la
inteligencia situacional o contextual como “un
subcomponente de la inteligencia humana y se refiere
a la habilidad de resolver problemas en base a las
experiencias y la intuición, esta permite adaptarse a
situaciones de gran incertidumbre y complejidad” (p.
98).
Una de las principales funciones de todo
gerente es la toma de decisiones, la forma en cómo se
toman las decisiones es un debate álgido en los
círculos científicos, sin embargo, al final de día, un
gerente toma decisiones aun cuando este no actúa, ya
que si analizamos a profundidad el escenario
propuesto, el gerente habrá tomado la decisión de no
actuar, consciente o inconscientemente.
Herbert Simón, et al (1955), presenta la teoría
de la decisión, en esta se plantea la racionalidad con
que los individuos toman decisiones, mostrando este
proceso como una operación identificable, observable
y medible, tal y como lo plantea Bonome (2009), la
teoría plantea tres funciones principales desde un
punto de vista metodológico.
a) poder llegar a todos los ángulos del
problema de la toma de decisiones
(filosófico, psicológico, sociológico,
etc.); b) lograr indagar cómo deciden de
hecho los agentes humanos en las
circunstancias del mundo real (en el
terreno económico, social, etc.); y c)
intentar especificar cómo deberían
decidir esos agentes según pautas
plenamente racionales (p. xvii).
Odiorne (1973), en su obra “Administración
por Objetivos”, presenta un enfoque particular para
tomar decisiones, en el cual, un tomador de decisión
está impulsado por el hecho de alcanzar objetivos, en
función a ello explica:
Un objetivo de oportunidad es el
aprovechamiento eventual de una
situación concreta y específica que puede
presentarse inesperadamente, pero que
puede mejorar o cambiar sustancialmente
el negocio, el posicionamiento
estratégico de la empresa, del producto
y/o servicio y descolocar a los
competidores, creándoles una sorpresa
estratégica. Todos los supuestos que
sustentan el plan estratégico y los planes
de negocios pueden cambiar
bruscamente. Esto crea objetivos de
oportunidad que deben aprovecharse (p.
96).
Se podría afirmar, que todo ejecutivo debe estar
prevenido mentalmente y disponer de una
flexibilidad, no solo para reconocer las
oportunidades, sino para cambiar rudamente el plan
trazado y aprovechar el logro de un objetivo de
oportunidad o trabajar similarmente con ambas
situaciones: tomar decisiones que conlleven a los
objetivos, al plan estratégico y simultáneamente
tomar decisiones para aprovechar los objetivos de
oportunidad.